Besos de nadie, de Victoria Ash


 
Tiene muy mal despertar
y, sin embargo,
hasta el sol espera a su vera
para ver cómo abre los ojos
y llenarse de ella
para seguir dando luz.
 
Se ríe con tantas ganas
que en su boca suena
mi canción favorita
                                          y la suya también.
A la vez.
 
Sabe hacerte sentir tan a gusto
que crees que en su pecho
siempre estuvo tu casa
aunque no tengas llaves
ni sepas abrir.
 
Quiere tan fuerte y bonito
que sientes que siempre fue así
pese a que no os conocíais
y se deba ir.
 
Tiene la intuición
de quien ya ha vivido esta vida
y ha venido sólo
para acariciarte
y quedarse en tus sueños
para que estén más cerca.
 
Cuida como si sangrara
de tu herida.
De esa. La más profunda y dolorosa.
A la vez lucha
como si le hubiesen dado
la oportunidad de salvarte.
Esta vez.
Siente como si sólo existiese hoy.
Especialmente porque hoy te ama
como nunca,
porque no sabe medirse
—ni en tempestad—
y porque sabe que lo más bonito
de su vida le pasó
por dentro
—y ahí te guarda—.
 
Y besa como si nadie
hubiese tenido nombre antes de ella.
 
Así es, mi amor,
hasta que te encontré a ti,
todos mis besos fueron de nadie.