Una de dos, de Ana Rossetti


Al amanecer, uno de los quince autobuses sin calefacción que, cada noche, cruzan Serbia de sur a norte para en una gasolinera de Sid. A diez kilómetros de la frontera con Croacia los refugiados salen a calentarse con los primeros rayos del sol. © Jesús Poveda

Al amanecer, uno de los quince autobuses sin calefacción que, cada noche, cruzan Serbia de sur a norte para en una gasolinera de Sid. A diez kilómetros de la frontera con Croacia los refugiados salen a calentarse con los primeros rayos del sol. © Jesús Poveda


 
 
Una de dos
 
 

«Que estos seres vivan todavía es todo lo que puedo pedir».
Max Aub

 
O vagar en trenes sin paradas, en trenes que atraviesan los mapas sin paisajes, en trenes que se deslizan en el circuito seguro de un viaje sin sorpresas. Trenes que son la casa, la carcasa, el caparazón que protege de la vida y sus metamorfosis.
 
O esperar. Esperar en los andenes, en los arcenes, en las cunetas. Esperar mientras parpadean las hipnóticas luces de los trenes nocturnos, o escuchamos al coche acelerando cuando nos pasa por delante y no nos mira.
 
Una de dos:
 
O blindarnos en compartimentos sin salida y circular obedientes sobre los raíles.
 
O ser arrojados, de improviso, al exterior para ser tratados como lo sobrante, como los desperdicios de las mesas, como piezas incoherentes de naufragios.
 
Una de dos:
 
O cerrar los ojos y soñar en nuestras mullidas madrigueras.
 
O permitir que la realidad nos palpe, nos penetre y nos expulse del abotargamiento paralizador del paraíso.
 

Ana Rossetti
Inédito

 
 
 
 
Jesús Poveda (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1991) es autor, con Laura Galaup, de Crónicas del barro. Refugiados de los Balcanes. Publica en la edición digital de El Mundo.
 
 
 
 

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