[No hay morada], de Esther Ramón


Una mujer refugiada mira al horizonte pensativa en una de las miles de tiendas de campaña que componen el campamento de Idomeni. La espera y la incertidumbre se hacen muy difíciles de llevar. © Alicia Petrashova

Una mujer refugiada mira al horizonte pensativa en una de las miles de tiendas de campaña que componen el campamento de Idomeni. La espera y la incertidumbre se hacen muy difíciles de llevar. © Alicia Petrashova


 
No hay morada si no habitamos. Entonces hay que emprender otras acciones. Encajar en una cáscara, en un armazón de carne o de madera, tomar conciencia de unos contornos que no ajustan, que se sumergen continuamente, se petrifican o desbordan. El primer y último refugio es un agujero —excavado con las manos— en la tierra que no acoge. Hundidos, sólo logramos palpar lo subterráneo, seguir observando: su mundo microscópico, la percusión de la superficie, sus dolores internos. Probar después acaso un ajuste de velocidades, trocando la inmovilidad en rapidez extrema, dando rienda suelta a un cauce demasiado veloz, que no encuentra acomodo ni casa. Y por eso se detiene, se coagula, para correr por dentro. Indagar por fin en la materia en metamorfosis, en la dualidad de sus cualidades, fluyentes y sólidas, en lo que retiene y licúa la piedra. «Nada más / habita».
 

Esther Ramón
De Morada, 2016

 
 
 
 
Alicia Petrashova (Alicante, 1993) es autora, con Raquel Ferrando, de Última parada: Libertad, proyecto fotográfico documental realizado entre febrero y abril de 2016, acompañando a los refugiados en su éxodo desde Turquía, Grecia, Macedonia, Serbia hasta Alemania y Francia. Una iniciativa con la que contrarrestar «la escasa información en España sobre el conflicto sirio y la crisis de refugiados».
 
 
 
 

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