Poemad: mi rincón favorito de Madrid


Desde hace seis años el Festival de Poesía de Madrid confía en la comunicación entre la palabra y numerosas disciplinas con las que adquiere nuevos significados. La poesía no sólo hay que leerla, también hay que verla y oírla, por este motivo Poemad es un espacio de lectura en colectivo donde el verso se recita, pero también se canta, se interpreta, se dialoga y se dibuja.

En la última edición de Poemad, los recitales “Mano a mano” contaron con poetas como Álvaro Salvador y Laura Cracco, Aurora Luque y Jesús Aguado o Milo de Angelis y Paul Viejo. Otra cita importante tuvo lugar con el esperado libro de Pere Gimferrer, No en mis días (Vandalia), que se presentó en Poemad durante una charla entre el autor y el Premio Reina Sofía Antonio Colinas. Además, y como invitada especial, Poemad contó este año con la poeta colombiana Piedad Bonnet.

El cruce de estéticas y generaciones, ese diálogo imprescindible para reconciliar al lector actual con la intensidad de la palabra, vino de la mano de nuevas miradas que están pisando fuerte en el panorama editorial actual, como Victoria Ash, Elvira Sastre, Óscar García Sierra, Escandar Algeet y Carlos Salem, poetas a los que Poemad ya dedicó un número especial en Generación Joi.

Varios conciertos destacaron la imprescindible relación entre la música y la poesía. Judit Neddermann no solo hizo su especial homenaje a la poesía catalana, sino que nos sorprendió con canciones en euskera, portugués y castellano, y Pepa Merlo, Rafa Mora y Moncho Otero nos recordaron a las poetas olvidadas de la generación del 27 en el delicioso espectáculo Donde me pidas iré. Ambas actividades merecen un número especial de Poemad que disfrutaremos próximamente, así como Traslucidez y silencio: ellas, sus voces, mereció el número especial de Intenta afinar una luciérnaga.

El rock y la poesía se subieron al escenario de la mano de Benjamín Prado que fue el encargado de clausurar el VI Festival de Poesía de Madrid en un concierto en el que estuvo acompañado por Rubén Pozo y Rebeca Jiménez en el que escuchamos, entre otras canciones y poemas, este Madrid tan adecuado de Rubén Pozo.

Poemad presentó también la producción propia Las siete muertes de Federico García Lorca, un homenaje que el festival quiso hacer al poeta granadino al cumplirse ochenta años de su asesinato, con la música de Cari Rosa Varona y Sergio Matesanz y la polifacética voz de la cantante Alexandra Templier.

Gracias a la colaboración de las Bibliotecas de la Comunidad de Madrid y de las Bibliotecas Públicas Municipales, también, este año, la poesía tuvo nombre de mujer en el ciclo Un verso propio y con el apoyo del Gremio de libreros de Madrid, llegamos al espacio principal de acción cultural en torno a cualquier actividad literaria: las librerías.

Cuando toda la ciudad se enteraba de que arrancaba su festival de poesía, el Centro Cultural Conde Duque abría sus puertas un año más a las actividades de la noche gracias a la colaboración de la Fundación Lara, Bartleby editores, Espasa es Poesía, el Instituto Caro y Cuervo y el Instituto Italiano di Cultura, sin olvidar el impulso que la Fundación Aquae da a todo el festival.

He visto ilusión y amistad este año en Poemad, muchos asistentes nos paraban casi todos los días para darnos la enhorabuena y tanto los participantes como todo el equipo del festival estuvieron alegres e ilusionados. No era para menos, llenábamos cada noche el auditorio de amantes de la poesía. Este número es un resumen de lo que vivimos el pasado mes de octubre y está ilustrado con fotografías de rincones especiales de Madrid que muy generosamente nos ha cedido Palmira Márquez. Queremos que Poemad también sea vuestro rincón favorito de Madrid o, al menos, uno de ellos, y que este número sirva como aperitivo de la siguiente edición que ya estamos preparando para los que nos leéis y acompañáis cada año. Gracias también a vosotros por convertir Poemad en realidad.

Beatriz Rodríguez

(Directora de Poemad)