Mano a mano: Pere Gimferrer y Antonio Colinas


La generación de los novísimos o generación del 68 rompió con la poesía social e imbricó la condena hacia el sujeto romántico por una parte y al objeto realista por otro, desdeñando tradiciones para activar un cosmopolitismo transicional hacia la posmoderindad.

Juan José Lanz, autor de Antología de la poesía española. 1960-1975 (Espasa), le contó una vez al periodista y poeta Javier Rodríguez Marcos: “La generación del 68 puso al día la cultura española mirando a Europa. Hicieron con la poesía lo que Luis Martín-Santos con la novela. La ruptura estética lo fue también política y social. Los novísimos fueron una de las formas del llamado franquismo pop. Siempre recuerdo que en 1968 se abrió en Barcelona el primer drugstore de España”.

Cuando los poetas invaden las redes sociales y las paredes de las ciudades y la cultura popular es merecedora del Premio Nobel, es fundamental traer al presente a aquellos novísimos que hace ya cuarenta años convirtieron la transgresión en su punto de partida

Poemad tuvo el placer de ofrecerles un fragmento de historia de la literatura o, como decía el genio de Panero: “los mejores de mi generación son Colinas y Gimferrer”.

Estos son algunos de los poemas que leyeron en su recital.

 

NEC SPE NEC METU

…que es rosas la alba y rosicler el día…

GÓNGORA

 

Las bestias de la noche adormecida,

del color de tu infancia y de tu luz,

como la nube desenmascarada,

ven otra vez tu rostro en los carmines

de la vacilación de amanecer;

avanzo a tientas por la celosía

del laberinto del pasado púrpura

y te llamo con nombre de arrecife

en la música en sangre del florete,

en el desistimiento del jardín;

estos tus ojos misericordiosos,

el corazón del aire de la luz,

el velo de Verónica del día,

el horario del sol interrumpido

que guarda en sí la hora que no mata,

reloj de sol la vida que despluma

el cojín de la noche arrodillada,

las azucenas de la redención:

saber que somos un latido a oscuras

que en el silencio resplandecerá.

Los árboles no viven de raíces,

mas de la copa, que es, de noche, espuma.

Macbeth ha puesto al bosque en movimiento:

somos las ninfas del sonambulismo.

Cera en tus labios quema la conjura

de las oscuridades asesinas.

6-IV / 5-V / 2014

(Pere Gimferrer, No en mis días)

 

LA MADRE DE TODAS LAS FOSAS

 

Dicen que la Madre de Todas las Fosas

se encuentra al otro lado del océano,

cerca de una frontera y de un muro metálico,

aunque puede hallarse también en otros sitios,

aquí, en el sur de Europa.

Junto a ella duerme un sueño de esperanza

la desesperación de muchos hombres

y mujeres que huyen

de la ciudad-infierno:

del acoso, el disparo, el hambre y la sed.

A veces éstas llevan, con la bala

que les quitó la vida,

un hijo en su vientre;

o, cruzando el desierto por la noche,

tienen al hijo vivo abrazado

al miedo de sus rostros.

La muerte no es la vida que soñaron.

¡Son ya tantas las quejas, tantas

esas declaraciones que a nada comprometen,

tantas las fotos, tantas las palabras

sobre la integración y las riquezas

del ilusorio paraíso, donde

los cuerpos pueden ser

materia de mercado,

o perder lo más grave

(el alma) habitando una chabola

con su televisor, bajo un cielo gris

plagado de antenas.

Aún no sabemos que la solución

puede hallarse en la raíz del ser,

allí donde el ser acarició la tierra

que daba frutos,

besó la leña que le daba el fuego,

la piedra que fue ara,

y respiró la paz

en la luz.

Por ello, llevad el agua a sus pozos secos,

devolvedle el agua a cada manantial,

que regrese el verdor a sus cultivos

y al monte sus rebaños.

Ofrecedles el pan de su maíz,

el vino de su viña,

la sombra de aquel árbol de su puerta,

su mesa de madera y el descanso

de su cama con sábanas de estrellas.

Dejad que el ser que huye

pueda seguir sembrando en su tierra.

Dejad a esa mujer

(que hasta el nombre ha perdido)

que pueda llevar flores a la tumba

sin flores de su madre

y no que ella duerma para siempre

en el olvido

de la Madre de Todas las Fosas.

(Antonio Colinas, Canciones para una música silente)