Un accidente polipoético, por David Trashumante


Un accidente polipoético bien pudiera ser una hoja que cae de un árbol y se mete suavemente entre las hojas de un libro que está leyendo alguien sentado en un banco justo en el momento en el que este lo cierra, creando un marcalibros vegetal y mágico; un meteorito pasa rozando la tierra y tizna de luz el cielo nocturno cuando, simultáneamente, alguien se mete una ralla de cocaína sobre el capó del coche en un descampado; o Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy se estrellan con un helicóptero y salen ilesos y, aun temblorosos, declaran a la cámara al únísono “Pa vernos matao”.

Pero sobre todo, un accidente polipoético fue cuando a principios de 1991 Xavier Theros y Rafael Metlikovez se conocen en el bar Ragtime en el barcelonés barrio de Gràcia en un acto organizado por La Papa (Poetes, Artistes i Performers Associats). Tiempo y espacio. Concreción del azar. Coincidencia de la conciencia. Ingredientes necesarios para un accidente polipoético que, como todo accidente, escapa al control de sus protagonistas. De aquel accidente, aquel choque frontal entre Rafa y Xavier, deslumbrados por los faros hasta el fundido en blanco, nació Accidents Polipoètics. Un dúo de poetas que, después de más de 20 años, conforman la columna vertebral de la polipoesía nacional e internacional.

El término «polipoesía» (que no se refiere a la poesía escrita por y para policías) fue acuñado a finales de 1980 por el poeta italiano Enzo Minarelli al titular uno de sus trabajos de poemas sonoros como Polipoesía. Un polipoema según Accidents Polipoètics «resulta de la unión de un poema y de otra forma creativa, como la performance, el video o la instalación». De ahí el prefijo «poli» que hace referencia a sus múltiples caras, a que un polipoema debe ser interdisciplinario, donde el texto, la voz, la música, la imagen y la acción van unidos. El polipoema se piensa en estos términos. La creación de un polipoema puede iniciarse desde el texto, pero también desde un concepto, una imagen, una idea, un sonido o una acción. Es decir, el vídeo, la acción, la voz… no son factores exógenos al texto, que ilustran, decoran o visten el esqueleto, forman parte del discurso y lo construyen. No buscan enriquecerlo, dinamizarlo, colorearlo, sino que van en bloque. Un polipoema no sería tal sin alguno de estos elementos.

A este respecto, el propio Enzo Minarelli en su manifiesto de la polipoesía sostiene «Solamente el desarrollo de la nuevas tecnologías marcará el progreso de la poesía sonora: los medios electrónicos y el ordenador son y serán los verdaderos protagonistas». Y añade en este mismo manifiesto que «La polipoesía está concebida y realizada para el espectáculo en vivo» y destaca como ingredientes de la misma a “la poesía sonora, la musicalidad (acompañamiento o línea rítmica); la mímica, el gesto, la danza (interpretación, ampliación, integración del tema sonoro); la imagen (televisiva o por diapositiva, como asociación, explotación, redundancia, o alternativa); la luz, el espacio; los vestidos y los objetos.” Estos elementos lo recogen los Accidents para acotar la polipoesía en su remedo de manifiesto antes citado: “«La polipoesía se sirve del video, de las diapositivas, de los registros sonoros y de las instalaciones en sus espectáculos. Trabaja con objetos serigrafiados, con piezas encontradas. Participa en discos, libros o muestras de mail-art. La técnica puede ayudar a concretar un mensaje. Pero, de la misma manera, el poeta ha de ser capaz de dar su voz sin elemento técnico alguno. Saliendo a los andenes del metro y a la plaza pública, sin que eso merme la calidad y la intensidad de aquello que se ofrece». Y añaden dos características importantes a la polipoesía. Una, extrapolable a toda concepción objetiva de la polipoesía: el público. «Suele pensarse que poesía es una palabra sólo interesante para universitarios aburridos o para artistas bohemios que han salido de algún Mayo Francés, o de alguna cura de desintoxicación. Lamentablemente, es verdad. Es aquí donde radica la diferencia entre la poesía y la polipoesía. Para nosotros, el espectador está en bares nocturnos, en las discotecas o en el comedor de su casa. Hemos de ir en su busca y experimentar con un público virgen que comprenda nuestro lenguaje con la misma franqueza con la que acoge una canción de rock o una película de Dennis Hopper».

Y otra, que tiene que ver con un posicionamiento ideológico, con una manera de hacer arte y generar cultura que escape de la industria y la mercadotecnia: «La polipoesía no es una vanguardia. Polipoesía no es cultura. La polipoesía se ha de nutrir de sus propios recursos económicos, sin fijarse unos objetivos profesionales. No creemos lícito aceptar subvenciones, ni vivir en la contradicción de ser funcionarios de un arte al servicio de una clase política y cultural a la que criticamos abiertamente. Por el contrario, creemos que la subvención y el proteccionismo estatal suponen una sumisión externa, cuando no un ejercicio de hipocresía, que practican muchos de nuestros intelectuales viviendo de aquellos a quienes condenan. Polipoesía no es una moda. Polipoesía no es arte. La polipoesía sólo es una cuestión de estómago. Algo mal digerido que da vueltas en las tripas, y que se ha de expulsar ni que sea con los dedos en la boca».

La no asimilación por parte de lo institucional del trabajo de Accidents es uno de los rasgos que, en mi opinión, les diferencia de otro poetas experimentales de su tiempo como los magníficos Bartolomé Ferrando, Lloreç Barber, Fátima Miranda entre otros que, desde el respeto y la admiración que sus trabajos me provocan, trabajan desde ámbitos más académicos y universitarios.

También la no asimilación por parte de la sociedad espectacular y mass mediática. Caso paradigmático me parece la aparición de Accidents Polipoètics en el programa Carta Blanca de La 2 de Televisión Española, un programa en el que se invitaba a un creador/a en concreto para que realizase en el plató el programa que quisiera y con los invitados/as que quisiera. Los Accidents fueron invitados por el escritor, guionista y director de cine David Trueba. Su intervención les daba acceso al gran público, muchos no habían oído un poema recitado en su vida y me consta que contemplar por primera vez a los Accidents sobre un escenario es una experiencia realmente iniciadora para el que contempla. La poesía, que hasta ese entonces se pensaba totalmente fuera del alcance de nuestra comprensión, estaba ahí dejándose manosear sin ningún tipo de altanería por el espectador. Después de aquello, las ofertas para actuaciones, intervenciones en otros programas de televisión, etc… fueron numerosas, pero las negativas por parte de los Accidents fueron rotundas. Esto genera una paradoja con otra de sus aportaciones a la polipoesía enunciadas previamente: la búsqueda del público.

Paradoja que es fácilmente explicable. Para Accidents Polipoètics el encuentro con el público debe darse en un plano experiencial no en un plano mediático. El público está, evidentemente, constituido por personas. Personas que son homogeneizadas por las audiencias, y a las cuales, el ente televisivo, les entrega trozos jugosos de arte en forma de tópico de disolución rápida, titulares que destellen en sus retinas y que les hagan recordar, generalmente, las partes más vanales, frívolas y espectaculares de una propuesta, en este caso, poética. Es especialmente esclarecedor lo sucedido a la poeta barcelonesa Joana Brabo con su poema Tu, tot, tothom que tras su interpretación en un programa de la televisión catalana, fue descontextualizado por otro programa satírico de la misma cadena y parodiado hasta la saciedad, generando una imagen de la obra de la poeta que para nada se corresponde con la realidad. Pues bién, Xavier y Rafa, conscientes de este peligro siempre han estados muy preocupados por algo que, con el tiempo, ha dotado de coherencia su trayectoria: el control absoluto sobre su trabajo.

Esto le ha llevado, como digo, a rechazar múltiples intervenciones, incluso a desparecer durante un tiempo. A reinventarse incluso y abandonar una senda que le conducía a constituirse como un fenómeno, como un dúo espectacular, una especie de Martes y trece poético, y cómo un recurso asimilado por parte del sistema para destacar el engañoso carácter plural de su discurso pan-democrático. Poemas como Van a por nosotros se han convertido con el tiempo en todo un himno generacional cuyo devenir le llevó por derroteros propios de la fenomenología de la canción pop. Pero, gracias a ese control, Accidents han sabido canalizar esas energías hacia la cercanía de la popularidad y el reconocimiento y la han alejado de la incontrolable e incandescente fama. Control que se traslada no sólo a sus apariciones públicas y a los espacios donde hacen sus representaciones sino también a las colaboraciones en proyectos propios y ajenos y a cuidar los colaboradores, desde Antonio Escohotado a Frank T pasando por músicos y cantantes de la talla de Pascal Comelade o Luis Auserón.

Su coherencia ha sido compartida por otrxs compañeros como Enric Cassasas, Jordi Pope, Pere Sousa, Jon Andoni Goikoetxea, Rodolfo Franco, Josep Ramón Roig, Manel Costa y Xavier Sabater ( este último iniciador junto a Xavier Théros en 1989 de una experiencia polipoética efímera Poliphoética Dinámica) y formaciones hoy desaparecidas como Federación Informal de Neosofías (FIN) -no podía ser de otra forma llamándose de esa manera- o grupos como SO4-H2 y Harte o el Laboratorio Informal de Actividades Diversas (LIAD). Todos trabajaban y, a día de hoy, algunos lo siguen haciendo, desde esa marginalidad, saliendo y regresando de los circuitos underground de la poesía, muchas veces desde la independencia autogestionada de los locales y espacios que proponen recitales polipoéticos en los Països Catalans, País Vasco y en el estado español. Un tejido polipoético que busca en última instancia una poesía civil y pública.

Y de esta poesía civil, Accidents Polipoètics, se erigen a mi parecer, como máximos exponentes gracias a su obra. La polipoesía de Accidents Polipoètics maneja la simbología popular en sus textos y acciones. Hablan desde el común para el común, en clara confrontación con otras poéticas más burguesas y discursivas como la poesía social de los 50, que en barcelona tenía a uno de sus principales benefactores Goytisolo, o toda esa poesía sumamente politizada y aumida por los poderes de izquierda y los nacionalistas de la transición española como fué la Nova Cançó (salvando cantantes de clarividencia suma como Pau Riba) o ni qué decir de los novísimos catalanes Gimferrer, ese académico. Accidents Polipoètics tanto en sus espectáculos de polipoesía como en sus conferencias escénicas generan un encuentro con el público, basado en la lucidez de enfoques, la crítica, la accesibilidad semántica, el humor, y en una brillante puesta en escena de gran economía de medios y atrezzo austero.

De ahí también su versatilidad para poder actuar desde teatros hasta en la calle, pasando por los bares, claro, esencial. Poesía para todos, poesía para la catársis liberadora, incluyente y fraternal. Poesía que hace su camino sin perder energías en la confrontación, la poesía de Accidents Polipoètics nace a partir de una necesidad, la de crear algo que no existía, de autoabastecerse de una energía popular inmensamente rica y fresca. Manejando conceptos tan vanguardistas para su tiempo como la reapropiación del lenguaje por parte del pueblo, y el empoderamiento personal y la redignificación de las personas alejadas tanto tiempo de la gran cultura por parte de las oligarquías intelectuales. Como diría el gigante Joan Brosa “Accidents Polipoètics fan poesia de Festa Major”.

En Accidents Polipoètics hay un trasfondo libertario, Xavier tiene una clara inclinación hacia las ideas anarquistas de base con postulados de refranero del tipo «vive y deja vivir» y sino, en su defecto, bebe y olvida añadiría yo. Y Rafa, es del Español Club de Fútbol, el equipo de su barrio. Vamos, queda claro su independencia de acérrimos librepensadores.

Independencia creadora que se traduce en su obra y en los soportes y editoriales con las que la han publicado, en ese intento legítimo y obsesivo de tener un máximo control sobre la misma: Polipoesía Urbana de Pueblo (editada en CD en 1995 por la discográfica Por Caridad Producciones de la entonces cantante de Mil dolores pequeños hoy micropoetisa polipoética Ajo, cd que además iba dentro de un cover diseñado por el tipógrafo Andréu Balius que vectorizó la tipografía de la escritura de uno de los padres de Accidents); Más triste es robar (1997), Todos tenemos la razón (2003) y Aforismos, gargarismos y otros ismos (Arrebato, 2011). Además de las conferencias escénicas: Pim, pam, pum Lorca (1998), Soltero Busca o El cuelgue de los hábitos (2001), Más triste es robar (1998-2009), Franco ha muerto o Cómo idiotizar a un pollo (2005) y Fe, Esperanza y Chachachá (2007), todos estos trabajos recogidos y reunidos junto a sus últimos poemas en Van a por nosotros (Arrebato, 2012). Una, como diría Xavier, «Ontología general» maravillosa donde podréis celebrar los 20 años que llevan dándolo todo. Unos textos que no fueron pensados para un formato libro, sino para ser declamado e interpretado. Por tanto encontraréis multitud de notas para poder llevarlo a cabo y accionarlos. Lo podéis conseguir en la editorial Arrebatolibros

Definitivamente, escribir sobre Accidents Polipoètics no es la mejor manera de poder trasmitiros lo que son, mejor verlos y para ello, destaco los vídeos creados para Más triste es robar:

 

Son muchos los acólitos, hijos putativos y adláteres que estan naciendo entorno a su trabajo. Según Xavier Sabater grupos como los valencianos Poetiks son la infinitesimal infinita generación abisal de la polipoesía. Categoría que bebiendo directamente, en muchos casos de los Accidents Polipoètics podríamos extenderlos a propuestas como los andaluces Poliposeídas, Mansilla y los espías, los catalanes The Human Trash, Joana Brabo, Kurtis y Crónia y más lateralmente los poetas Eduard Escoffet y Josep Pedrals, así como poetas más fonéticos-sociales como los madrileños Jesús Ge (actualmente afincado en Valencia) y, en menor medida, Antonio Díez Fernández. Estos últimos, ambos en la estela de formato disco con sendos cd’s autoeditados Esto no es vanguardia y Gritos desde el extraradio, respectivamente.

A pesar de los 20 años de Accidents sobre el escenario, su discurso es plenamente contemporáneo, de una vigencia que me entristece incluso porque no hemos conseguido cambiar nada. Pero derrotismos a un lado, si la obra de un poeta, se enmarca en su poder de epatar al respetable, de hablar desde la singularidad de la experiencia con un espíritu universal, de hacer sentir, de trasmitir, de perdurar, de pervivir, de hacer de la poesía un acto especular donde poeta/público se reflejan, Accidents Polipoètics lo han conseguido, lo consiguen a día de hoy y me atrevo a vaticinar que lo seguirán haciendo hasta que el mundo reviente o revienten ellos.

Para todo lo demás, su blog: http://blogdeaccidentspolipoetics.blogspot.com.es/

Y ahora, perdonadme, pero es que me he encontrado un agujero negro del tamaño de una china en el cosmos de mi zapato y me absorbeeeeeeeeeeeeeeeeeaaaaaaddiiiiiiiiiiioooooosssss.

David Trashumante
persona, poeta, performer

davidtrashumante.blogspot.com