Carlos Edmundo de Ory, vida y obra, por Jesús Fernández Palacios


Vida

Cádiz, 1923-1942
Carlos Edmundo de Ory nació el 27 de abril de 1923 en el número 17-18 de la Alameda de Apodaca de Cádiz, justamente en la misma casa donde naciera su padre, y en el seno de una familia católica, acomodada y de honda raigambre en la ciudad. Fue el segundo hijo del poeta modernista Eduardo de Ory y Sevilla (Cádiz, 1884-1939) y de Josefina Domínguez de Alcahúd Tejedor (Madrid, 1897-1980), que tuvieron cinco hijos más: José Antonio (†), Nicolás, Concepción, Gloria (†) y Luis. El padre había aportado a esta numerosa familia otros dos varones, Eduardo (†) y Alejandro, de un matrimonio anterior. Carlos Edmundo fue bautizado en la parroquia de San Antonio, siendo sus padrinos el poeta Edmundo van der Biest, cónsul general de Venezuela en Andalucía, y su tía Concepción Domínguez Alcahúd. En 1930 comienza sus estudios primarios en el Colegio San Felipe Neri, donde hizo la primera comunión el 11 de abril de 1932.

Así pues, Carlos Edmundo crece y se educa en un ambiente conservador e ilustrado, recibiendo durante su niñez y adolescencia decisivas influencias derivadas de las múltiples e intensas actividades literarias de su padre, que fue un destacado poeta y prohombre de letras, fundador de interesantes revistas (España y América, Azul y Diana), miembro correspondiente de varias academias hispanoamericanas, cónsul de algunas Repúblicas centroamericanas, autor de diversas obras de creación en verso y prosa, antólogo del modernismo americano y biógrafo de poetas modernistas con los que mantuvo una cierta relación de amistad personal y epistolar, tales como Salvador Rueda, Rubén Darío, Amado Nervo, Manuel Reina y Enrique Gómez Carrillo… Esos antecedentes y una estupenda biblioteca familiar fueron acrecentando su sensibilidad y determinando e impulsando la vocación literaria de Carlos Edmundo, que ya desde temprana edad, a partir de 1937, se inicia en la poesía, alentado por los consejos paternos y por sus lecturas de los mejores poetas románticos y modernistas que tenía a su alcance, algunos de ellos referentes indispensables en su formación literaria y espiritual. Dicho aprendizaje tuvo su complemento académico con la realización del bachillerato superior en el Instituto Provincial de Cádiz, y su posterior ingreso en la Escuela Náutica de Cádiz, estudios que finalmente abandona al comienzo de la Guerra Civil. Tras la muerte prematura del padre el 22 de marzo de 1939, Carlos Edmundo empieza a publicar sus primeros poemas en modestas revistas gaditanas.

Madrid, 1942-1956
En octubre de 1942 y en compañía de su familia se traslada a Madrid, donde un año después fue nombrado bibliotecario del Parque Móvil de Ministerios Civiles, cargo que desempeña durante una década. En la capital, Ory complementa su labor de bibliotecario con frecuentes colaboraciones en diversos periódicos y revistas, tales como El Español, Garcilaso, Fantasía, El Espectador, La Estafeta Literaria, Ínsula, Cuadernos Hispanoamericanos y Poesía Española, todas editadas en Madrid, así como Verbo, de Alicante, Destino, de Barcelona, Lanza, de Ciudad Real y Platero, de Cádiz.

En 1944 se produce un hecho trascendental que influye positivamente en su transformación personal: conoce al poeta y pintor Eduardo Chicharro Briones (Madrid, 1905-1964), que enseguida se convierte en su mejor amigo y maestro, y con el que, al año siguiente, fundaría el postismo, un movimiento estético-literario de vanguardia, al que también se sumó desde el principio el poeta italiano Silvano Sernesi (Roma, 1923-2003). Dicho movimiento lograría una notable repercusión, con sus bandos de defensores y de furibundos detractores, a través de sus cuatro manifiestos y de sus dos revistas (Postismo y La Cerbatana, ambas de 1945), que no pasaron del primer número por problemas de censura. Todo ello ha sido estudiado, entre otros autores (María Isabel Navas Ocaña, Amador Palacios, etc.), por Jaume Pont en su completísima monografía sobre El postismo (Barcelona, Edicions del Mall, 1987), de obligada consulta para conocer y entender este singular fenómeno literario. En fin, coincidiendo con esta aventura, en la que Ory participa activamente hasta 1950, el poeta publica en Madrid su primera colección de poemas, con el título de Versos de pronto, en el número 19 de la revista Fantasía.

Un año después, en el invierno de 1951, Carlos Edmundo de Ory y el pintor dominicano Darío Suro publican conjuntamente una doble proclama artística, «Nuestro tiempo: poesía. Nuestro tiempo: pintura», en la que ambos creadores plantean una teoría denominada introrrealista, que sin padecer los ataques y críticas que tuvo el postismo, también sufrió la incomprensión de la mayoría, con las honrosas excepciones de Eugenio D´Ors y Vicente Aleixandre. Como indica el profesor Jaume Pont, en el primero de esos textos introrrealistas, es decir, en el referido a la poesía, Carlos Edmundo adopta «un considerable cambio de rumbo respecto a las tesis vanguardistas e inaugura, a la vez, no pocas de las claves maestras de su pensamiento poético posterior».

Desencantado del ambiente político y cultural de la España franquista, a partir de 1953, y becado por el Gobierno francés, Ory realiza frecuentes viajes a París, donde finalmente se queda a vivir a partir de 1955.

París, 1955-1967
En febrero de 1956 contrae matrimonio con Denise Breuilh y con ella viaja a Perú al año siguiente para trabajar como profesor de castellano y literatura española en la Escuela Normal Superior de Chosica; allí nace su única hija, Solveig, en marzo de 1957. Año y medio después regresan a Francia, donde ejerce como profesor de español en la École Alsacienne y en el Institut Catholique de París. En 1967, tras una irreversible crisis matrimonial, Ory abandona la capital francesa y se traslada a Amiens, donde empieza a trabajar como bibliotecario de la Maison de la Culture. Son años difíciles para el escritor, aunque eso no le impide desarrollar una intensa actividad viajera y creadora que, sin embargo, no se corresponde con una plasmación editorial reseñable.

Amiens (Francia), 1967-1990
En octubre de 1968, y en la propia Maison de la Culture de Amiens, Ory funda el APO (Atelier de Poésie Ouverte), que durante más de dos años y con el espíritu revolucionario del mayo francés reciente, convoca y reúne a un grupo de poetas, pintores, actores y músicos para realizar un trabajo colectivo de dinamización crítica y cultural, no sólo de puertas para dentro, a través de distintos talleres creativos, sino también en la calle, con lecturas de poemas, improvisaciones, montajes, juegos de lenguaje, artículos, provocaciones, etc.; todo ello sirviéndose de una serie de «Proposiciones» que Ory publica en la Revue de la Maison de la Culture, a modo de sentencias breves o aforismos en clave filosófica y literaria, que empleaba para agitar el pensamiento del grupo, así como su capacidad analítica y crítica. Una experiencia, en fin, que por su carácter heterodoxo y desafiante terminó costándole el empleo de bibliotecario. Sus constantes viajes y el ritmo creciente de sus publicaciones y reconocimientos suplieron, en buena medida, este nuevo desengaño personal.

Desde 1972 imparte clases de lengua y cultura española en la Universidad de Picardie, una actividad que desempeña hasta finales de los ochenta en que se jubila como profesor titular de la citada institución.

Thèzy-Glimont (Amiens), 1990-2010
En 1990 se traslada a Thèzy-Glimont (Amiens), donde en el año 2000 contrae nuevo matrimonio con la pintora Laure Lachèroy, con la que llevaba conviviendo desde hacía muchos años.

Lejos del elogio gratuito, y al margen desde siempre de los premios y honores, Carlos Edmundo de Ory ―hay que decirlo en voz alta: tenazmente persuadido y finalmente convencido por sus amigos y cómplices― empieza a aceptar y recibir algunos reconocimientos que, precisamente, procedían de su tierra natal, a la que siempre se sintió vinculado a pesar de sus lejanías. De ese modo, en el año 2003 fue nombrado Hijo Predilecto de la Provincia y, posteriormente, Hijo Predilecto de la Ciudad e Hijo Predilecto de Andalucía. En diciembre de 2004, la Junta de Andalucía le otorga el Premio Luis de Góngora por toda su obra literaria, una obra fecunda, rica y variada, que brevemente comentaré. La obra representa a un modelo de escritor poseso, emocional, visionario y profético que, desde luego, no desatiende el cuidado más exquisito del lenguaje y de la escritura.

Tras una rápida enfermedad, el escritor muere en su casa de Thèzy-Glimont, cerca de Amiens, en la madrugada del 11 de noviembre de 2010. En diciembre de dicho año, y en cumplimiento de la voluntad del poeta y de sus herederos, el Ayuntamiento Cádiz constituye en su ciudad natal la Fundación Carlos Edmundo de Ory, que pasa a ser beneficiaria de todo su legado literario.

Obra literaria

Como poeta, un poeta fundamentalmente sincero, ha publicado los siguientes libros: Los sonetos (Madrid, 1963), Poemas (Madrid, 1969), Música de lobo (Madrid, 1970), Técnica y llanto (Barcelona, 1971), Los poemas de 1944 (Madrid, 1973), Lee sin temor (Madrid, 1976), La flauta prohibida (Madrid, 1979), Miserable ternura/Cabaña (Madrid, 1981), Poesía primera, 1940-1942 (Cádiz, 1986), Soneto vivo (Madrid, 1988), Sin permiso de ser ángel/Angel without a permit, en versión inglesa de Allen Ginsberg y Edith Grossman (New York, 1988); Melos melancolía (Barcelona, 1999 y 2003), Las patitas de la sombra (en colaboración con Eduardo Chicharro), edición y prólogo de Antonio Pérez Lasheras y Alfredo Saldaña (Zaragoza, 2000) y La memoria amorosa (Madrid, 2011), edición póstuma prologada por Jesús Fernández Palacios. Asimismo, su obra en verso ha sido recogida en diversas antologías y ediciones críticas: Poesía, 1945-1969, una edición histórica de Félix Grande (Barcelona, 1970); Poesía abierta (1945-1973), edición y prólogo de Jaume Pont Ibáñez (Barcelona, 1974), Energeia, realizada por el propio autor (Barcelona, 1978); Metanoia, con prólogo y selección de Rafael de Cózar (Madrid, 1978 y 1991); Antología, a cargo de Ricardo Cano Gaviria y Rosa Lentini (Barcelona, 2001) y Música de lobo (1941-2001), en una rigurosa edición del profesor Jaume Pont (Barcelona, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2003).

Como narrador ha publicado una novela, Mèphiboseth en Onou. Diario de un loco (Las Palmas de Gran Canaria, 1973) y varios libros de relatos (El bosque, Kikirikí Mangó, Una exhibición peligrosa, El alfabeto griego y Basuras), que fueron compilados por el editor José Manuel García Gil en dos volúmenes con el título de Cuentos sin hadas (Cádiz, 2001).

Su amplia y diversa bibliografía, que parcialmente ha sido traducida a diversos idiomas, se completa, por un lado, con varias ediciones de aforismos, a los que Ory denomina aerolitos, tales como: Aérolithes (París, 1962), Aerolitos (Madrid, 1985), Nuevos aerolitos (Madrid, 1995) y la muy reciente Los aerolitos (Madrid, Editorial Calambur, 2005; 2.ª edición en 2011). Y, por otro lado, con varios libros de ensayos (Los nuevos prehistóricos, Nuestro tiempo: poesía, Camus o el ateísmo in extremis, Lorca, etc.), la mayoría reunidos en su obra Iconografías y estelas (ensayos, 1946-1983), publicados en Cádiz en 1991.

Respecto a su Diario. 1944-2000 (Cádiz, 2004), cuya edición y prólogo fue realizada por Jesús Fernández Palacios, la mayor parte permanecía inédito hasta la citada publicación en tres espléndidos volúmenes con más de mil páginas. Los diarios comprenden casi sesenta años de la vida de Ory, cuyo tiempo se dilata, desde un presente continuo, en la evocación del pasado y en los anhelos y proyectos del futuro. Siendo así, ahí prevalecen también la muerte, la noche y la soledad, los amores y desamores, la risa y la tristeza, las pesadillas y los sueños, los viajes, la escala sísmica de sus lecturas, sus queridos maestros, los temores y dudas, la ansiedad, la angustia y la desesperación. Toda una vida rica y azarosa, paradójica y matizada, con sus luces y sombras, sus gritos elocuentes y también sus silencios, no menos elocuentes.

Finalmente, para profundizar en su vida y, sobre todo, en su literatura es aconsejable leer Carlos Edmundo de Ory. Textos críticos sobre su obra (Cádiz, 2001), que contiene un amplio y atractivo índice de colaboraciones, así como un buen número de fotos del escritor en distintas épocas de su vida.