Poema por si Ory se muriera, por Carmen Camacho


Carlos Edmundo,
Ory pro nobis

El poeta Ory muere feliz

 

Me asomo a su tez por dentro

desde la raya del pelo al medio

Por la rendija

investigo en latín

indagare al cadáver

Nada externo que acompañara su dicha

es más perfecto

que la caja amecánica de saltitos rupestres

avícolas / circulares de manos / así

que carlosedmundo tenía / puro púrpura

casi intactos

 

Esa caja

 

—En el quirófano cuatro el cirujano

se dispone a trasplantarla (sin demasiada esperanza)

a una joven víctima de su propio desacato—