Ferve o caldo, de Eloísa Otero


 

Ferve o caldo

Arrólote nun idioma
que eu non coñezo.
Nun idioma que ti tampouco entendes.
Arrólote.

Cantas cousas tesna chola?
(na hipocondría, no puntal)Unha tórnase rara por non falar,
acumulando indicibles,
cousas pensadas,
estresantes
e orcelas.—Xa o di o Tractatus:
«o que na lingua xe se reflicte,
a lingua xe non pode representalo»—.

Nai, voume a outra lingua,
estou a busca-las verbas
para transferi-lo inexplicable,
as palabras de dicir presaxios,
os pequenos elementos desta vella
representación da infancia
calada, mulida, sobrecargada,
a derradeira canción tsé.

Nai, as caricias hoxe son dixitais
e ti límpa-la prata
coma se fose unha ferida,
enfías, enliña-lo pensamento
na agulla de remenda-los escarpíns,
limpas, acougas restos
de papel, unha moa,
procuras cheiro, suor, aloumíña-los
flocos, non entendes,
como non entendes múda-las sabas,
aspíra-los ácaros coa vaporetta,
po-la man
no cadro ladeado.

E todo sen unha pisca de pó.

É coma se enfiára-la rabia no cla-cla-cla…
da bolicada.

Ferve o caldo, imaxino
o teu sorriso de pracer.

 

Hierve el caldo

Te arrullo en un idioma
que yo no conozco.
En un idioma que tú tampoco entiendes.
Te arrullo.

¿Cuántas cosas tienes en la cabeza?
(en la hipocondría, en el puntal)

Una se vuelve rara por no hablar,
acumulando indecibles,
cosas pensadas,
estresantes
y líquenes.

—Ya lo dice el Tractatus:
«lo que en el lenguaje se refleja,
el lenguaje no puede representarlo»—.

Madre, me voy a otra lengua,
estoy buscando las palabras
para transferir lo inexplicable,
las palabras de decir presagios,
los pequeños elementos de esta vieja
representación de la infancia
callada, mullida, sobrecargada,
la última canción tsé.

Madre, las caricias hoy son digitales
y tú limpias la plata
como si fuese una herida,
ensartas, enhebras el pensamiento
en la aguja de remendar los calcetines,
limpias, sosiegas restos
de papel, una muela,
buscas olor, sudor, acaricias
los flecos, no entiendes,
como no entiendes cambias las sábanas,
aspiras los ácaros con la vaporetta,
pones la mano
en el cuadro ladeado.

Y todo sin una pizca de polvo.

Es como si ensartaras la rabia en el cla-cla-cla
de hacer bolillos.

Hierve el caldo, imagino
tu sonrisa de placer.

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