Dentro del Gilgamesh, de Pilar Blanco


Aquel que vio el abismo, que llegó a lo más hondo con sus ojos
y proyectó a la luz su aliento consumido
―¿quién sobreviviría a un viaje interior
perdido de esperanzas y de brújula?―.
Aquel que sabe todo y el destino maneja
con látigo implacable, con decisión de fuego.
Aquel que sobre ti determina tus pasos,
inclina tu vejez y los ramos marchita.
Aquel que sin edad lleva el tiempo en su alforja
te indica que el camino,
ese que ve por ti llorar sus manantiales,
no conduce a ningún
lugar.
Todo está inmóvil
y está en ti. Míralo. Ya el navío es distancia
y la niebla del sueño es dogal de la muerte.

(De la plaquette Bruma de mar y tiempo)

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