El pez geisha y Vidrios en la piel, de Violeta Medina


El pez geisha

I

El pez-geisha desayuna en las mañanas hielo cordillerano
lo escupe mientras lee el diario
tanta pureza, tanta piedra, se le atragantan en la escamas
y luego ya no le amarra el zapato 35, con el que aprieta el deseo ajeno,

con los que latiguea los ojos que le comen por su fragilidad de
mujer finita, escurridiza,
niña comestible por híbrida
por suavecita

Es un geisha este pez,
Es una geisha este pez,

la espina le sirve para el pelo lacio
para anudar la memoria ya ida

¿yo era de piedra, yo era cordillera, yo era una isla?
¿cuándo lo fui o lo seré? ¿y la piedra y esta nieve tan infinita
para qué sirve? ¿qué sentido tiene? ¿para qué el recuerdo,
el recuerdo de qué?

La geisha en esta esquina se viste de pez,
el color aluminio le invade los ojos, repta
en su propia sombra, se resbala de catre en catre,
atraviesa el tiempo con las espinas, clava los días
salta de pecera en pecera,
el mar le pilla lejos, se sacude la sal cuando orina,
y ya sin esa carga mastica el olvido. Lo engulle.

¿Cordillera de qué?

 

Vidrios en la piel

VIDRIOS EN LA PIEL from Violeta Medina on Vimeo.

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