230.400 latidos, de Yolanda Soler Onís


Contábamos cada paso, las horas,
los besos, los latidos por el hielo
del Báltico, breves,
cautivos como habrán de ser en adelante
nuestros días, parajes del alma dibujados
con el esmero del invierno
sobre un huevo esmaltado.

Varsovia, abril de 2013 (inédito)