Prólogo de la antología de poesía bengalí La pared de agua, de Subhro Bandopadhyay y Violeta Medina 1


A modo de inicio

Cuando las nubes avanzan silenciosas, grises, hasta tornarse oscuras en pocos minutos significa que viene el monzón. Cuando estalla lo hace como una pared de agua que era impensable en pleno día de sol, pero ahí está torrencial, refrescante, absolutamente necesario. Con truenos, con relámpagos, hace suya la luz, las calles, la vida de India.

Algo similar ocurre al aproximarse a la poesía de este país, y particularmente de Bengala, estado que se encuentra al este de India. Puede aparecer, en una primera lectura, como esa pared de diversos colores y sonidos que al principio puede ser una nube capaz de oscurecerlo todo. Oscuridad cargada de símbolos cotidianos que nos son ajenos, de la magia propia de una vida que aún conecta en igualdad de condiciones entre árboles, objetos, animales, casas, emociones o personas. Todos pueden hablar, dialogar entre ellos, o solos. Todas las cosas tienen aún voces propias.

Lo sagrado se mueve en esta oscuridad que apagó el día y que, sin embargo, le dio la iluminación.
Donde el tiempo futuro empieza en el hoy o en el ayer, el tiempo verbal y el del reloj es indiferente. Por todo esto la poesía de Bengala puede aparecer cargada de muchas de las características del monzón. Llega a nosotros sin aparente ruido, pero luego retumba en sus imágenes. También es una tromba que inunda en breves minutos, dejando tras su paso ligereza y frescor, claridad y una tremenda luminosidad que viene de tan lejos: desde el Himalaya, de tan antiguo, desde el sánscrito, desde unos versos donde la risa y lo divino, donde la miseria, el campo, la ciudad y la comida, donde el amor eterno o húmedo van dejando una huella aparentemente sin hilo, pero que junta, amarra, un cielo cargado de nubes nuevas.

El canto general

El bengalí es la quinta lengua más hablada del mundo, con aproximadamente doscientos treinta millones.
Las traducciones del castellano al bengalí son numerosas y se pueden encontrar desde los clásicos hasta versiones de la poesía actual iberoamericana. Sin embargo, en sentido inverso apenas se han registrado publicaciones de la poesía bengalí actual al español. Sólo es posible hallar las ediciones de los clásicos de India llegando como límite a Tagore: el gran maestro de la poesía en India y, en particular, de la lengua bengalí.

En la actualidad la poesía en este idioma (el segundo más hablado en el país) es una de las más vivas del mundo con más o menos cien revistas literarias y con grupos muy activos en la difusión de las nuevas corrientes y en el uso de las nuevas tecnologías (muchas de las revistas están en Internet).

Enciclopedias modernas como Wikipedia constatan esta fortaleza diciendo que «debido al renacimiento de Bengala en los XIX y XX, la literatura bengalí emergió entre lo más selecto del sur de Asia, e inclusive surgieron personalidades como Rabindranath Tagore, el primer asiático nominado a un premio Nobel».

Debido a la enorme presencia de Tagore en la literatura bengalí, los poetas de los años siguientes tuvieron que buscar un camino muy diferente al de este gran maestro, y eso se empezó en los años treinta del siglo XX, con el surgimiento de las voces más importantes de la poesía bengalí pos Tagore, Jibanananda Das, Bishnu De, Sudhindranath Dutta, Buddhadeva Bose, Amiya Chakraborty (que fue el secretario de Tagore, luego se instaló en los Estados Unidos y se convirtió en la primera voz de la diáspora de la lengua bengalí).

Esta antología abre con poemas de Ramendra Kumar Acharya Choudhury, un poeta que empezó a escribir a finales de los años cuarenta. Era la década de la independencia de India, la de la muerte de Tagore, la muerte de Gandhi, la del nacimiento de un país dividido por la religión, la década de la «teoría de las dos naciones». [1]

Bengala y Punjab. Una parte de Bengala y una parte de Punjab pasaron a formar parte de Pakistán, dependiendo de la densidad musulmana de cada zona. La lengua bengalí se dividió. El caos de la partición, de la llegada de la población hinduista a India, y de la población musulmana a Pakistán, afectó a las lenguas en ambos casos, la bengalí y la punjabi. La literatura quedó como testigo mudo, donde el mundo místico ya venía perdiendo su peso desde los años treinta de siglo XX y que, después de la independencia, desapareció totalmente. La poética posindependencia lleva varios signos de todo eso. Luego, en los años sesenta, surgió la generación desilusionada tras el proceso de independencia del país y es el tiempo del movimiento más fructífero en este idioma, la que se denominó Hungry Generation. Estos poetas se enfrentaron a problemas judiciales, pero lograron llamar la atención de la prensa internacional, incluso la de revistas de nivel mundial como Time. Allen Ginsberg, el famoso poeta estadounidense de la generación Beat, fue uno de los que apadrinó a este grupo. En esta antología figuran tres poetas de esta generación.

Los años sesenta del último siglo es una década de rebelión y de atrocidad para ambas Bengalas. En Bengala Occidental es el tiempo en que surge el Naxalismo (el movimiento revolucionario maoísta-comunista) con toda su fuerza. En la parte oriental de Bengala que se separó, pasando a ser Pakistán Oriental, empezaron las atrocidades de la fuerza militar. Debido a estos escenarios la vida en las dos Bengalas cambió radicalmente. En Bengala Occidental se conocía el término «colonia de los refugiados» desde los años cincuenta, pero debido a la guerra (la guerra civil en Bengala Oriental, que ahora se llama Mukti juddha, la guerra de la liberación), se desbordó el número de refugiados y tras el conflicto la población de Calcuta se triplicó en quince días y creció el número de colonias de las personas refugiadas. Allen Ginsberg escribió su poema Septiembre en Jessore Road estando en Calcuta y siendo testigo directo de estos hechos. India interviene. Nace Bangladesh. En tanto, en Bengala Occidental la primera generación de los refugiados de la partición de India ya se hace presente en el panorama. El Partido Comunista (marxista) llegó al poder con una alianza con otros partidos de la izquierda, que gobierna hasta la actualidad. Sin embargo, la poesía, a pesar de tantos cambios, no se torna más social que antes. India estaba cambiando. La partición de India afectó directamente a sus dos estados,

La realidad y el deseo

La poesía bengalí es multidimensional, es mosaica. La rebelión contra Tagore que tuvo lugar en los años treinta del pasado siglo, que se llamó movimiento modernista, logró más fuerza en estos años de posindependencia. Jibanananda Das se transformó en la figura más importante e influyente para los poetas que estaban surgiendo, su poética abrió nuevas puertas para el idioma. Por vez primera una lengua de India (hay veintiocho oficiales) se encontró inmersa en las contradicciones del mundo moderno, la oscuridad, la guerra, la decepción.

En esta antología[2] el surrealismo hasta lo posmoderno. También es posible apreciar algunos signos típicos y propios de India (como la poesía narrativa, quizá derivada de la raíz épica de la poesía india). Se puede encontrar un vuelo desde lo cotidiano hasta lo filosófico. Se rompe, además, con lo tópico sobre India: la carga del misticismo. Esta antología cuenta la herida y el vuelo de una lengua asiática muy viva. Aquí se pueden encontrar algunas puertas absolutamente nuevas para los lectores en lengua española.

El prólogo de la primera antología de la poesía bengalí posindependencia
de India en español que se publicó bajo el título de La pared de agua
(Zaragoza, Ediciones Olifante, 2012)


[1] Two-Nation Theory: la base teórica de la partición de India y Pakistán.

[2] La pared de agua, Zaragoza, Ediciones Olifante, 2012.


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