Recital Piedra de la Locura, de Miguel Casado y Marifé Santiago


Miguel CasadoFalso movimiento

Parecía absoluta la quietud
del domingo, y ahora, sin embargo,
llega, desde un punto distante,
al fondo de la casa, el ruido
de una máquina de escribir. Quien allá
escribe actúa como con prisa,
el ritmo sube mucho a ratos y se confunden
entre sí los golpes y luego decae,
espaciándose, perdiéndose. En las pausas
todo vuelve a estar silencioso, salvo a veces
el gorgoteo de un grifo.
Así se ejecutan los actos, con insistencia
sobre una superficie plana,
y en su música reconozco
el último escenario de la juventud.
Todos los momentos se equilibran
en este extremo del pasillo donde escucho,
su repetición anuncia
la vuelta del silencio.

Marifé SantiagoNasiob, I 

Se soñó clorofila del envés de las hojas
y se vio derramada en un charco de verdes
donde le fue perdiendo
los recuerdos al árbol.

Se soñó murmurada en el dulzor del viento
y reclinó su nombre en el pecho del agua
donde se soñó sueño
hasta quedar soñada.
Se soñó soledad.
Aún mejor…
soñó ser celularmente cosmos,
infancia amodorrada
de arteriales regresos.
Sueño de soledad
recubierto de polvo.
Se soñó punto último de una recta truncada
que le exigiera un rostro
al vuelo
del vacío.

Y se fue despertando
prisionera en la risa
donde la disolvía
la longitud del llanto.

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