Margalit Matitiahu


Margalit Matitiahu nació en Tel Aviv (Israel), donde, tras el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial, se establecieron sus padres procedentes de Salónica (Grecia) y descendientes de judeoespañoles de León, llevando con ellos el ladino o sefardí, que Matitiahu aprendió de niña. En la actualidad, vive en Kiriat Ono (Israel). Realizó estudios de Literatura Hebrea y Filosofía en la Universidad de Bar Ilán. Aunque, en un principio, comenzó a escribir en hebreo, en 1988 dio visiblemente el paso hacia la escritura en la lengua originaria de sus padres con Curtijo quemado, un desgarrador testimonio de la destrucción nazi, escrito durante un viaje en el verano de 1986 a las comunidades judías de Grecia. Desde entonces, los libros en ladino se han sucedido: publicó en 1992 Alegrica y en 1997 Matriz de luz y Vela de la luz. En 2011, apareció La duda.

Margalit se ha convertido en una apasionada investigadora y difusora del sefardí, y ha estudiado la prensa judía de Salónica en ladino durante el período 1860-1940, así como el desarrollo de la poesía que aparece en ella, además de haber participado en programas de radio en ladino durante más de veinticinco años. Es también una estudiosa del papel de la mujer en la familia, la sociedad, la educación y la política. Pertenece a la Academia Mundial de Arte y Cultura (de la que es doctora honoris causa), al Pen Club Israelí y a la Asociación Hebrea de Escritores. Desempeña, asimismo, el cargo de secretaria general de la Asociación Israelí de Escritores. Ha participado en congresos y encuentros de todo el mundo; concretamente, y en España, en Valencia (1998, 1999), Toledo (1998) y Murcia (2000). Tiene numerosos premios en su haber, entre ellos el Ateneo de Jaén (1996), el Fernando Jeno (1994), concedido por la comunidad judía de México, y el Premio de Creación del Primer Ministro (1999), el máximo galardón que se concede en las letras israelíes. En 1997 fue recibida y homenajeada por el Ayuntamiento de León, de donde habían sido expulsados sus ascendientes junto a las comunidades del resto de la Península.

Contribuciones

Número 5 – Escribir en la inasible orilla del horizonte: Agonía de Shelomo Reuben

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