Versos de ida y vuelta, por Beatriz Rodríguez Delgado


Desde la editorial Musa a las 9, organizadora de PoeMad. III Festival de Poesía de Madrid, queremos agradecer, en primer lugar, el apoyo de la Fundación Aquae al proyecto, que no es sólo un festival de poesía, sino también una revista digital, y desde este año, un premio de poesía.

Y, por supuesto, a Casa de América, por abrir sus puertas a esta tercera edición del festival, en la que creíamos necesario incorporar la presencia de autores hispanoamericanos. A todos ellos, españoles e hispanoamericanos, les agradecemos su compañía, y muy especialmente a la gran poeta Ida Vitale, que se desplazó desde Estados Unidos para estar en el festival con nosotros; pero también a los residentes en España, pues es seguro que la convivencia literaria de las últimas generaciones de autores de un lado y otro del Atlántico está consolidando y enriqueciendo un contemporáneo reino de Cervantes: ese «territorio de La Mancha» que Arturo Uslar Pietri o Carlos Fuentes definieron como el espacio lingüístico con el que se sentían identificados, y que podríamos enlazar hoy con el «Mediterráneo Caribe» de Alejo Carpentier.
Este improvisado pensamiento literario de ida y vuelta no es más que el resumen de un sutil pensamiento humanístico que rompe con lo estático y profundiza en la voluntad de acción creadora como esencia del hombre.

Nadie mejor, entonces, para clausurar la tercera edición de PoeMad que un humanista del siglo XXI. Santiago Auserón no es sólo un excelente narrador oral, un poeta o un músico, es sobre todo ―o detrás de todo― un filósofo, un pensador que vino a contarnos y cantarnos esencias perdidas, con esa versátil sensibilidad que tiene para captar los ritmos, así como para el análisis, la fusión y la renovación de los mismos. Porque un humanista del siglo XXI también es, inevitablemente, un hombre de acción creadora.