De la poca memoria, de Ida Vitale


¿Cómo perdí el desmenuzado caballo

en las provincias sueltas?

 

La palpitante vaca, ciudadana escanciada

cola festiva y moscas, toda su espuma blanca

febril y con perfume, resistiéndome ingrata,

¿se fue por los caminos?

 

La moneda de bronce del breve rey de Italia,

¿volvió a la tierra en años de luces discontinuas?

 

¿Cuándo el mar, el primero, acumuló color

y me lo trajo, llagado del clamor de las gaviotas,

al pie del tren de paja y viento y oro

y palidez de invierno derrotado?

 

Pasaban cerca flechas de lo asombroso, al blanco.

¿Quién me tensaba el arco?

 

¿Aquél turquesa azul, dónde dejó

su caja rústica, su mariposa abierta? Sin color,

sin dulzura, sin viento, un derrotado gris

 

adelanta banderas de estado de tiniebla.

 

Cuentas al tiempo, cuántas, tan inútiles

y qué inservibles ábacos manejo.

 

De Trema, 2005