Dar en el blanco, de Ramón Eder


El aforismo mariposa, poético y alado, de procedencia oriental. El aforismo grave y pesimista de los moralistes franceses. El aforismo burlón de los humoristas inteligentes. El aforismo místico, profundo y misterioso como la noche. El aforismo paradójico que nos saca de nuestras rutinas mentales. El aforismo cínico que dice verdades irritantes. El aforismo prudencial que nos da pautas de vida. El aforismo científico, frío y exacto, como una ecuación… Hay muchos tipos de aforismos, pero se pueden dividir en dos: el aforismo excelente y el aforismo que no da en el blanco. Y la prueba es que cuando el aforismo da en el blanco se oye un sonido especial.

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El momento de la verdad nunca llega, el momento de la verdad nunca se va.

De las depresiones sólo se puede salir sonriendo.

Cuando pasa cierto tiempo uno se da cuenta de que todos los periódicos son amarillos.

Un aforismo es lo contrario de un mamotreto.

La inteligencia, a partir de cierto grado, se vuelve inevitablemente humorística.

Los mejores cuentos son los que comienzan cuando terminan.

Los sueños que no son eróticos suelen ser inconfesables.

Nadie es tan poca cosa que no ocupe exactamente el centro del universo.

Somos inmortales todos los días de nuestra vida, excepto uno.

Muchas veces he intentado echar raíces, pero siempre me lo han impedido las alas.

El fin justifica los miedos.

A los tímidos no les queda más remedio que ir de audacia en audacia.

Muchos novelistas son poetas que quieren llegar a fin de mes.

El carácter se forma los domingos por la tarde.

Los funerales dan ganas de vivir.

Se miraron y tuvieron una niña.

Uno de esos amores cortos y delirantes como una gripe.

Las fabulosas metamorfosis de las vecinas, o la alegría del portal.

Sin compasión no hay cordura.

Los escritores no sirven para nada, excepto para dar sentido a las cosas.

El deseo es un pirata.

El pasado es imprevisible, cambia constantemente en nuestra memoria.