La poetisa infeliz, por Mauricio Bacarisse 1


Marceline Desbordes-Valmore, mitad clásica ―¿era clásico el final del siglo XVIII?― y mitad romántica, la poetisa infeliz exhala perfumes de transición en medio de sus catástrofes. Fue cantante en su juventud; los testimonios de los que la escucharon en las tablas de la Ópera-Comique hacen creer que era más emocionante que arrebatadora. Cuando se retiró y se casó, después de haberse enamorado irremediablemente, le quedó a la poetisa mucho de la cantante. Verlaine, que la lee por indicación de Rimbaud, descubre en ella una antecesora (20 de junio de 1786-23 de julio de 1859) por aquel don que Sainte-Beuve señaló en ella, el don principal «de envolver en melodía sus dolores». Era un alma tan simple, tan somera y tan pasiva que el infortunado Lelian gozó en ella de la suya como en un espejo. En ella también la sinceridad se hacía música, quizá para simplificarse. Recordemos la quintilla de su respuesta al cariñoso homenaje de Lamartine:

Car je suis une faible femme,

je n’ai su qu’aimer et souffrir;

ma pauvre lyre c’est mon âme,

et toi seul découvres la flamme

d’une lampe qui va mourir.

Aquella honestidad de expresión que construía los poemas tan sólo con sentimiento es la que sedujo a Verlaine, harto de adornos retóricos, ansioso de poesía pura, eco de su azarosa vida y de su pertinaz dolencia espiritual. Nadie olvide que si cincelaba los versos como copas es porque el juego le halagaba; pero cuando se le saltaban las lágrimas, los vocablos, las vasijas le estorbaban, y hubiera querido que el corazón tuviera una voz para que cantara algo exento de significado lógico y de ambición representativa, un gemido suave y fiel, una romanza sin palabras. ¿No existen antecedentes de estas composiciones en la obra de Marceline Desbordes-Valmore? Atiende, lector, y tú mismo fallarás:

L’âme doit courir

comme une eau limpide;

l’âme doit courir

aimer! et mourir.

De «La sincera»

 


Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Un comentario en “La poetisa infeliz, por Mauricio Bacarisse