Designio, de Blanca Riestra


Hubiera deseado dejar pasar los días en alcobas mientras los cuervos anuncian el fervor de los cultivos. Esos cuervos negros como guantes. Y, sin embargo, un sordo alelamiento, repetitivo, concentrado, traza la diana del mundo. Y él, en su soledad, repite una y otra vez las mismas palabras inútiles: virgen, doncel, Ulises, desamparo.