Duele, de Inma Chacón


 

Se me ha incrustado

como hielo en la roca

y me rompe desde dentro,

 

desde el primer beso

hasta la última caricia

convertida en sangre.

 

Y duele.

Duele cuando me lo arranco.

 

Cuando tiro de él,

apenas sin fuerzas

con las que levantarme.

 

Cuando reniego de los pasos que no di,

mientras se filtraba por cada uno de mis huecos

para invadirme en silencio.

 

No soporto pensar

en los días y en las noches que no corrí,

 

en los golpes que no esquivé,

en los gritos que se ahogaron

antes del llanto.

 

Y duele que vuelva a ser agua.

 

Que las heridas se abran

para expulsar las agujas

con las que me cosía la boca,

 

esta boca que ahora es sólo mía

y ha aprendido a gritar,

pese a que duele.

 

De Antología de la herida

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