[¿Por qué reconocerte?], de Manuel Rico


 

¿Por qué reconocerte?

¿Por qué afirmar la edad

que te devuelve ese enemigo?

No le creas. Te miente. Tú no eres

ese rostro perdido entre retratos

que despliegan naufragios y muerte en la consola.

Quizá la salvación viva en el sueño.

O en la ficción que te concilia

con la bondad perversa

de otro espejo: el que ha de devolverte

la imposible latitud donde el miedo no existe,

el corazón bastardo que nunca te ofrecieron,

el jarrón de las flores

que desdeñan la muerte, la vieja dentadura

que mordía la carne

demasiado joven todavía.

 

De La densidad de los espejos