Junio, de Marifé Santiago Bolaños


 

Sé que desapareces

cuando no están mis ojos para verte,

que se pierde en la niebla

del espacio

el nombre que te nombra,

que no eres.

Sé que no tienes forma

sino un trazo indeciso que sostiene,

como una red,

tu ausencia.

Sé el gemido del agua

alzada

de violetas.

Sé la desgarradura

de este cuerpo mortal condenado

a no encontrarse nunca

con su alma.

Sé la salpicadura

de ser

donde comienza

tan infinita

errancia.

 

De Tres cuadernos de bitácora

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