[Tu enemigo me guía], de Chantal Maillard


 

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Tu enemigo me guía de tantas maneras

que es difícil saber si es un hombre, un demonio

o un dios nacido de la frente de Siva.

Lleva el sol en la boca

y entra de noche en nuestra casa

para que no se acabe el día

y tardes en hallar mi mano cerca de la tuya.

Y no por combatirme sino porque el combate

lo hace más parecido a ti y menos solo,

me mira fijamente, me alaba y me sonríe como un mago,

me pone entre los dientes las palabras

que despiertan en ti la pena y el tormento.

Tu enemigo conoce a mi enemigo,

le respeta y le ama

y piensa que al juntarse son fuertes y nos vencen,

pero, al convocarle, pierde la batalla,

sin saberlo me guía hasta tu puerta

y, al apagarse el fuego, en la mañana,

hallo tu cuerpo listo, de nuevo,

para amarme.

 

De Poemas tempranos

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