La falla oral, de Julieta Valero


 

IV

La falla oral

 

Ni se hace igual ni se siente lo mismo.

 

 

Una es buscar con la boca la perla

que está —doy fe— pero no existe

y durante el tanteo barbechar

las tierras menos favorecidas.

 

No es cueva, como dicen, ni el cielo

de este Concorde hacia la vida es azul.

Sobra el color allá arriba

el oxígeno es rémora

la lengua, cerebral

y la alegría ese torrente por la fibra.

 

 

No hay que olvidar, por cierto,

mirar de cuando en cuando

a la bóveda de esta suerte

y agradecerlo todo

 

la hemorrágica belleza,

la resurrección,

hasta el precio.

 

De Los heridos graves

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