[No tardan mucho tus palabras], de Chantal Maillard


 

No tardan mucho tus palabras

en surcar los océanos

y transformarse en uva y pan sobre la mesa.

No tardan mis poemas

en cumplirse en los gestos pequeños que invitan al abrazo,

o a reír dulcemente

cuando el sol suspende el día entre las nubes.

Puede que enmudecer no sea la forma más sagrada

de nombrarnos

si los versos aprenden tu caricia en mis tobillos

y me dices que el alba se deslizó callada y tibia

junto a mí.

 

De Poemas tempranos