Conversación, de Luis Alberto de Cuenca


 

Cada vez que te hablo, otras palabras

escapan de mi boca, otras palabras.

No son mías. Proceden de otro sitio.

Me muerden en la lengua. Me hacen daño.

Tienen, como las lanzas de los héroes,

doble filo, y los labios se me rompen

a su contacto. Y cada vez que surgen

de dentro ―o de muy lejos, o de nunca―,

me fluye de la boca un hilo tibio.

 

De La caja de plata


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