Mañanas de ceniza, de Manuel Rico


 

Esas mañanas frías que dejan en la boca

un sabor a ceniza y a palabra incompleta

tienen en otro tiempo

su raíz y su ensalmo.

Recuerdo, en este día

de entoldado horizonte y viento oeste,

desde la casa de campo que el padre nos dejara,

mañanas parecidas: con aquellas maderas

que olían a resina y a campo todavía,

él construía hermosos utensilios

para el uso diario.

Cuando se fue al lugar

del viento que no vuelve, quedaron, cual vestigios

de sus mañanas de artesano, mañanas apacibles

con sabor a ceniza y a palabra incompleta.

 

De La densidad de los espejos