Siete mujeres fuertes, de Inma Chacón


 

I

Siete voces

convertidas en escudos,

siete llantos, siete versos,

siete cuerpos inmóviles,

 

siete nombres para un cortejo sin triunfos

en un campo sin rezos, ni aleluyas.

Siete.

 

II

Siete madres.

Siete mantos, siete vigilias

encadenadas en el borde

de la noche más larga,

en la soledad de una espera

que no tiene recompensas

 

en el aire viciado de los cirios.

 

III

Siete hijas.

Siete muros que derribó la ignorancia

disfrazada de terror y de mentiras

 

siete fracturas imposibles de soldar

 

siete desgarros

transformados en adioses que no se pronunciaron,

en brazos vacíos y tumbas abiertas.

 

IV

Siete hermanas.

Siete sangres que invocan

la caricia del hermano, las horas compartidas,

los besos que les robó la sinrazón,

los juegos, la siesta, las sábanas blancas,

 

la seguridad de una casa

donde nacen los niños.

 

V

Siete viudas.

Siete velos negros

 

siete pecados

absueltos antes de llegar a los oídos

 

antes de que la penitencia

se cruce con el arrepentimiento

y se vuelva culpa

la locura.

 

VI

Siete novias

que nunca llegaron al altar.

 

Siete templos,

siete anillos que resbalan de los dedos,

siete mares profundos,

siete cuerpos desnudos,

 

siete bocas.

 

VII

Siete espadas que defienden el mañana.

Siete brazos seguros, siete filos en alto.

 

Siete columnas

donde descansan las noches y los días,

 

y la memoria, y las promesas que han de cumplirse.

 

Siete mujeres fuertes.

 

Siete.

 

De Antología de la herida

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