Romeo, de Luis Alberto de Cuenca


 

Vuelve la pesadilla del amor. Reconozco

sus viejas fauces desdentadas. Vuelven

los ácidos nocturnos, la sed y esa fragancia

que el tiempo no consigue desterrar de mis manos.

De nuevo soy la víctima que aguarda el sacrificio

que nunca llegará. La espera eterna.

Vuelven la rabia inútil, los mastines del odio

y estos muros de cal en mis ojos dorados.

 

De La caja de plata