La clase obrera ya tiene su museo, de Jacobo Rauskin


 
Son todos dentistas, policías, turistas.
Son curiosos curioseando.
Hay exposiciones, curadores hay.
La vieja fábrica es un museo abierto al público
en días de oficina y horas de museo.
El piso es puro mármol reconstituido, reimplantado.
El último obrero no ha vuelto,
dejó su ropa de trabajo.
La dejó colgada de un clavo de la memoria
a falta de pared.
La pared es textura saqueada.
 
 
Nota: Jacobo Rauskin (Paraguay) obtuvo en 2014 el Premio Rosa de Cobre (Argentina), otorgado por la Biblioteca Nacional de Argentina.