Algo de dialéctica, de Rodolfo Hinostroza


 
                                    & proceder
según la habitual negación
 
que descascara los edificios, cava zanjas en las avenidas
 
y se esconde detrás de la mentida Arcadia
 
de la vida en familia. Según la regla de oro
que descubre en los hombres de negocios
una turbia avidez, una ratería, y en el poder
una arbitrariedad, una maldiciente esponja de mil ojos.
                                                    De manera que la vida
dependa de la muerte, la salud
de millones de enfermos, el poder
de los desposeídos.
             La Naturaleza dijo: «No obstante
si niegas el milagro de la carne, de las hortalizas y de
               la inteligencia
eso es como matar a la gallina de los huevos dorados».
Y proseguimos negando y afirmando
dentro de ciertas leyes que una vez conocidas
quedan incorporadas, y el fenómeno atómico y las
      sulfonamidas,
son utilizadas como enseres de casa, ocupando su espacio
en los botiquines y en los viejos depósitos de
      herramientas.
Adelante no hay nada. Sólo
la negación o nuestra afirmación, según el caso.
            El Imperio caerá. Matarán al rumiante. Se inventará
una nueva variante del Gambito de Dama.
«Pero no estás aquí» dijo la medusa,
«Ni tampoco allá. La negación
te conduce a romper esos vínculos sin los cuales
retardas tu incorporación al movimiento».
                                                    Y en verdad, consideremos:
Las grandes aguas no pueden abarcar tu movimiento,
las palabras que calientan y oxidan el fondo de la Tierra
no pueden abarcar tu movimiento,
y la órbita del sol marchando hacia la constelación de
      Hércules o Hidra
indica que te mueves, y no obstante
no te mueves dentro de los tuyos,
y los tuyos te exceden, y te excedes a ti propio
balanceándote entre un mundo de símbolos y una
      academia de pruebas.
                                 Según la regla de oro
no hay contacto pero es que si hay contacto,
eres la desgracia de Narciso y eres el que se reconoce,
y hacia atrás ya no hay nada, como no sea
una brusca memoria que te lleva
a tu estruendoso fin de adolescencia.
 
 
Nota: Rodolfo Hinostroza obtuvo en 2013 el Premio Nacional de Cultura (Perú), otorgado por el Ministerio de Cultura, con el auspicio de Petroperú. Este premio se convoca anualmente, sin embargo, tomamos como referencia 2013, debido a que en 2014 el galardón estuvo dedicado a las artes visuales y escénicas.