Partida de caza, de Ismael Belda


 
El lago en invierno
ofrecía sólo un perfil
bajo sólo este sol
amarillo. En la página
el plegado caimán del pulgar,
diligente, transparentando
antiguos paseos en tílburi.

Todos los gansos del cielo
eran un solo ganso espejeante.
Entre las cañas escuchábamos
una fija vibración, légamo
de humo de tabaco, manantiales.

Los cambios de la luz
sobre el lago amarillo.
El ciego perfil terciado
de un rostro perdido, perdido.
Una mujer junto a un caballo
en una ciudad de invierno,
seria como la muerte, que espera.

Una voz raspa capa tras capa. Sueños
que descienden en giros, en máscaras.
Altas bandadas al alba pasan.
La escarcha calladamente florece.
Aún hay luz en la vieja cabaña.

Inédito

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