Salto a la noche, de Alba Sabina 1


 
Saltas hacia la noche porque la noche es agua.

Puede que queden sólo dos formas de destino:
mucho hace que los pájaros murmuran diferente.

No sopla el viento
que pesa en tu mirada
como si un cielo cubriese de ciénagas
a otro cielo que es lodazal.
Saltas hacia la noche,
fuerzas tus pasos
cuando te elevas en el aire
con tus cientos de amigos de la mano.

Tus sombras que son tú
y te embellecen
te hacen más sabia; pero
la luz no puede con la noche.

Todos los granos de la playa,
todos los demás cuerpos
que no existen porque no son, los cuerpos
que te rozaron
al borde de la arena.
Si saltas
de nuevo hacia la noche, hazlo sencillo:
si saltas a la noche,
busca las sombras del pájaro,
las formas que dibujas
y las sombras del destino
en la frontera de la tierra.

No te consueles con los cuerpos
que dudan si ven la mañana
en las luces del bosque, donde acaba la playa.

De Ya nadie lee a Pentti Saaritsa (col. La Palma, Ediciones La Palma, 2015)


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