[Hay una extraña luz], de Miguel Florián


 

Vamos oscuros, solos, y el viento nos ignora.

Juan Lamillar

I

Hay una extraña luz en las palabras
un álamo vencido, un manantial profundo
y quieto que susurra.
                                             Palabras limpias,
llenas de sed, de luz,
que huelen a mundo por vivir
                                        o mundo que ha existido
en un rincón del sueño.

Tomo su flor, aspiro las palabras,
una mujer lejana que no alcanzo.

(El sol de aquella tarde.
Las girándulas abriéndose en la noche).

Las palabras son mar. Y nos abaten
 
 
Y nos quedamos mudos.
 
 
II

La luz de aquella tarde, las girándulas
encendiendo la noche.
     Las palabras son sombras.

Y nos quedamos quietos
muriendo lenta, dulcemente.

Incluido en un libro de próxima aparición