Tercer mes, de Cecilia Domíguez-Luis


 
Día 20

Coser, coser: la cruz, el bastidor que suena.
Hay marcas de alfileres y agujas en los dedos de las madres.
Es bueno no estar cansado y no temer a las tempestades
ni a los anillos que ensartan el talle del viento.
Algunos se han marchado y no regresarán. Otros vendrán en brazos de un cometa,
sollozantes, vencidos en la caída de la tarde.
Traerán granos de arena para cegar las tormentas.
Tanto miedo se esconde detrás de sus máscaras,
que piden antorchas para la oscuridad de los rayos y los abanicos.
Es bueno abandonar esos lugares tristes, como el que hay detrás de tu cintura;
dejar que los búhos canten sus profecías sobre los tallos de la grama
y decretar un estado de sitio para los alféizares.
Las mujeres cosen vestidos para maniquíes y ángeles y se pinchan y sangran
al tiempo que salmodian: coser, coser, la cruz, el tambor, las agujas.
Es bueno no ser búho ni profeta.

De Cuadernos del orate. Cuatro meses
y un día
(col. La Palma, Ediciones La Palma, 2014)