Conductora temeraria, de Hettie Jones


 
el sábado los ositos de peluche estaban de nuevo
sobre la autopista Major Deegan
bailando en plástico sobre el puente del tren
bajo un cielo medio neblinoso, medio azul
y había nubes blancas
que traía el viento del oeste
 
lo cual habría sido suficiente
para alguien acostumbrado al placer
en pequeñas dosis
 
pero más tarde, a la puesta del sol
conduciendo hacia el norte por el Saw Mill
con un viento alto, con nubes grandes y pasajeras
orgullosas de sus vientres rosáceos
en un momento de luz intensa
vi una casa a lo Edward Hopper
a la vez tan exquisitamente luminosa y oscura
que lloré, todo el camino hasta la Ruta 22
aquellas lágrimas incontrolables
«como si llorara el cuerpo entero»
 
así que jóvenes mujeres
he aquí el dilema
 
en él la solución:
 
siempre he sido a la vez
tan mujer como para derramar lágrimas de emoción
y tan hombre
como para conducir mi coche en cualquier dirección
 

Poema publicado en Beat Attitude (Bartleby, 2015)
Traducción de Annalisa Marí Pegrum

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