A Joanne Kyger. Invisible, por Annalisa Marí Pegrum


 

 

Poema dedicado a Joanne Kyger


 
Soy invisible para ti
Sigo tus pasos entre la niebla
Como el rastro enamorado de un caracol
la luna brilla sobre mis mejillas
pero cuando hablo
de mis labios sólo escuchas el silencio
 
Mi aliento es pesado como mil ríos de plata
Sueño con tenerte entre mis brazos, mi voz retumba entre sueños.
 
Mi voz está hinchada de tanto gritar.
 
Soy invisible, mera literatura gris para ti
no me ves aquí de pie a tu lado
no me ves ni oyes mis pisadas
no me saboreas, mis labios son insípidos para ti
 
Soy el aliento cálido que acaricia tus miedos,
el ruido de las hojas
cuando no hay nadie cerca
Soy el viento, el que habla suave y claro
y te guía en el bosque
—sin que tú me oigas
 
Soy los callos después de limpiar la vajilla
el sexo vacío que yace a tu lado
Yo soy el espejo en que ves tu reflejo
 
Oh respirar respirar respirar
gritar gritar gritar
soñar con hacer el amor y no que te lo hagan
escribir escribir escribir sin sentir
que algunas hemos sido olvidadas
 
Soy invisible para ti
 
Yo soy la mujer que espera,
la mujer que teje:
me llamas Penélope
y exiges fidelidad.
 
Pero hay una extraña luna esta noche
Solías ser todo para mí
yo solía ser invisible para ti
pero ahora la diosa está rompiendo sus cadenas.
 
Yo soy invisible para ti
Yo soy invisible para ti
Yo soy invisible para ti
Yo soy el viento sagrado que te susurra
Y que dejas escapar