Trampas para perder, de Fernando Beltrán


 
Mi madre me enseñó a hacer trampas.
 
Trampas para perder.
 
Ganar era tan fácil que lloraba de noche
y no podía conciliar el sueño.
 
Cogidos de la mano me calmaba
relatándome historias que sucedieron luego.
 
La culpa fue mía.
 
Madre me preguntaba
si las quería reales o inventadas,
y yo pedía siempre que le hubieran
sucedido a ella.
 
Y casi sin quererlo
una noche mi madre inventó la realidad.

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