[Caravaggio lo sabía], de Jorge Aulicino


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Caravaggio lo sabía, se le había agotado la paciencia.
Si vas a pintar, a comprender, debés ser consciente
de la materia. El barroco no es de ideas, es de yeso.
El barroco no es de mármol. Es de materia maleable.
Al fresco se pinta rápido, antes que fragüe, pero
la pincelada es perdurable. En cambio, la pintura
en seco se descascara y cae, la última cena se quiebra,
se pierde en partículas secas y el rostro de nuestro señor
es como un fantasma que alza queda la mano y parte el pan.
Caravaggio lo sabía y mostró la carne amoratada.
Sacó a la luz cambiante la densidad del cieno. E indicó:
aquí la luz, la sombra allá, y la frontera de rostros rojisangre,
sangre de matadero, oscurecida por el aire,
es donde verás lo que hay o no hay. Mirad
de frente la enfermedad, la gula, el asombro, la latencia
de la frente y la vena, los humores, el resplandor y la ictericia.
Y esto para tu tierra y tu secreto también vale.
 

De Libro del engaño y del desengaño (Ediciones En Danza, 2011)

 
 
 
 
Nota: Jorge Aulicino obtuvo en 2015, con su poemario Libro del engaño y del desengaño (2011), el Premio Nacional de Poesía (Argentina), por la producción del período 2011-2014, otorgado por el Ministerio de Cultura de Argentina.
 
 
 
 

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