Papeles para el desaliento, de Jesús Ramón Ibarra


1
 
Asume el Dios henchido
su posición de ángel armado hasta las alas.
Al centro del vértigo,
en la corona argenta de la fiebre.
 
El Dios boquea una plegaria,
una ráfaga de diábolos.
Somete el cuerpo de La que canta
y un pubis que administra sombra
                         en partes iguales
a su legislatura de niebla,
a su régimen de flechas malsanas.
 
A La que canta
el Dios henchido también la llama Negra
               y siembra
en su cuerpo de sílex,
en su vientre mineral,
                         en su aroma de azúcar
quemada en el verano,
las huellas tibias
                         de dos pies errantes.
 
 
2
 
Te llamará La que canta,
la que lleva boleros
de un tizne a otro de la vida,
la que depone lágrimas,
la que suelta la voz
como paloma a orillas del diluvio.
 
Te llamará La que canta,
en tu voz no habrá grietas
y un oscuro manto de peces
ceñido a la brisa del estuario
se hará polvo en tu lengua.
 
Te llamará La que canta
y en tu voz no habrá agua y sí,
             bajo tus dientes de lirio,
el milagro súbito de un hombre
dispuesto a ser devorado.
 
 
3
 
Finge la luz ser agua en sus ojos;
finge el extrañado reposo de la vigilia,
el contenido cauce del parpadeo.
 
Finge la luz el remanso de una lágrima
                    al filo de la nota.
 
Finge rebasar sus márgenes
y asumir la dureza de la piedra
                         al fondo del cuenco.
 
La luz en sus ojos
          actúa el deseado papel de océano
y se explaya en un bolero,
se fija en la balada sumisa.
 
Finge la luz ser tango hecho de niebla,
                    dispersa,
en calles que ya nadie recorre.
 

De Teoría de las pérdidas (FCE, 2015)

 
 
 
 
Nota: Jesús Ramón Ibarra obtuvo en 2015, con su poemario Teoría de las pérdidas (2015), el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes (México), otorgado por el Consejo Nacional para las Culturas y las Artes, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Instituto Cultural de Aguascalientes.