Tango, de Antonio Sarmiento Ticona


En un punto sensible de mi frente en donde se plantea el poema,
inscribo este canto de todo un pueblo, de nuestros
astilleros extrayendo inmortales carenas.

Saint-John Perse

 
Herido de muerte el baile
danzaba en los funerales del general
con su rito de máscaras antiguas
con la quilla casi hundida en la arena
las barcas gemían la muerte del general
sus mascarones de proa ardiente iban
a la zaga enlutados hasta la sentina
veintiún generales entorchados con
galones y charreteras se descubrían
para despedir al general
el baile quedó suspendido en un hilo…
 
Las primeras avanzadillas del poema
empezaron a tocar fondo en París
Ciudad-Flor/ con su hálito a espliego
de grande cielorraso con su luna europea
y un tango malevo
hizo olvidar los saraos de otrora
un tango eran las calles que hervían
de lemas y barricadas,
                            «Prohibido prohibir»
aullaban los carteles en mayo del 68,
y en las manifestaciones en un campo
de concentración para nudistas
se mordía la pólvora;
y los muchachos en la Florida
querían tener novias, jugaban
casino en las esquinas del Wembley
adornada de rosas y lupanares
y el amor corría por las calles en
un concierto erótico en verso azul
con las partituras extraviadas
y yo perdido
en la vermouth del domingo, solo,
en las últimas butacas suspirando por
el amor de Marilyn, viendo la misma
película del siglo revolviéndose en su jeta,
rayando el disco de acetato a mis doce
mientras los muchachos se deleitaban
entre colchas y frazadas
 
también tuvimos nuestro mayo/
               mayo del 70 en La Florida
cuando la historia abrió el pico en la
implacable rueda de las asambleas
el proceso revolucionario de los
no alineados/ de los desalienados
la marcha universal del pueblo
que hizo temblar la tierra dura
—partida en dos con un cuchillo—
pero vinieron nuevos cambios
el frondoso ciclo de los charlatanes
con sus toscos aparejos discursivos
los huecos accesorios el poema,
 
y herido de muerte el baile
empezó a girar vertiginosamente
en los funerales del general invierno
mil barcas que cubrían la playa
de proa a popa contrastaban
con los trirremes del otoño
y fue enterrado entre las olas
el brazo invicto del general
como una guitarra trunca
la pierna doliente del general
y un tango en París tango
en La Florida tango en el ocaso
el poema dispara a diestra y siniestra
instrumentalísimo toque a discreción
ésta es una grabación
una grabación
una grabación
una grabación
una grabación…
 

De La colina interior

 
 
 
 
Nota: Antonio Sarmiento Ticona obtuvo en 2015, con su poemario inédito La colina interior, el Premio Copé Oro de la XVII Bienal de Poesía (Perú), otorgado por Petroperú.
 
 
 
 

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